martes, 11 de mayo de 2010

"Mi confrontación con la docencia"

El siguiente es un breve relato de mi decisión por dar clases. En los últimos semestres de mi carrera (1986) dos de mis compañeros de grupo que por ese entonces trabajaban en el CONALEP, me invitaron a dar clases obteniendo como respuesta que no me visualizaba dando clases y menos aguantando un grupo de jóvenes que no se saben comportar (creo que hoy están peor), al paso del tiempo trabajando para un despacho interdisciplinario, buscando apoyar a la comunidad el grupo de profesionistas que laboraban ahí forman un grupo para capacitar a gente mayor y adultos que se acercaron con la intensión de aprender a leer unos y otros a buscar terminar la primaria o la secundaria, mi jefe (a la fecha no sé porque no participo ) me pide apoyar, no de muy buena gana accedo y empiezo a preparar a la gente. Al término de un año y con motivo de la terminación de algunos estudiantes y la alegría que varios adultos mayores ya sabían leer, nos organizan una pequeña comida en la cual con un fuerte abrazo y lagrimas en los ojos (algunos) nos agradecen lo que hemos hecho por ellos, situación que me hace reflexionar sobre mis actividades y me motiva a buscar dar clases de manera formal. Por cosas que se dan, inicio a dar clases el año de 1990 en el CONALEP NEZA 1 y posteriormente en CONALEP CHIMALHUACAN actividad que a la fecha continuo con agrado solo que ahora en el IPN CECYT “Wilfrido Massieu Pérez” en el área de ciencias básicas en la academia de matemáticas. Cabe mencionar que en este tiempo no he dejado de ejercer mi profesión (ingeniero electricista) y que del año 1997 al 2000 fui director de la secundaria particular "Nezahualcoyotl" además de haber dado clases en la UNAM en el sistema incorporado en preparatoria y nivel superior impartiendo la clase de matemáticas aplicadas al derecho.
Por lo anterior y al paso del tiempo y despues de haber trabajado con grupos de alumnos de nivel básico, medio superior y superior sigo pensando que para ser profesor no solo hay que quererlo sino que hay que serlo. Y que como decían mis profesores “se estudia más cuando se sale de la escuela que cuando uno asiste” y ahí los quiero ver.

La aventura de ser maestro

No cabe duda que a todos los que estudiamos una licenciatura nos queda aquello que se menciona con los padres”nadie los enseña a ser papas” y sobre la marcha se va aprendiendo que si y que no debes hacer con los hijos, aceptando que pensamos que ya no nos pueden sorprender con ciertas actitudes y siempre aprendemos algo nuevo. Lo mismo nos sucede cuando iniciamos la aventura de ser profesores, todo mundo nos dice que hacer pero no nos dice como y la verdad como dice la lectura se aprende a ser profesor por ensayo y error.

Es importante observar que a pesar de tener problemas al inicio de esta aventura, generalmente lo negamos pensando en que solo a nosotros nos pasa ya que cuando preguntas a tus compañeros si tienen algún problema con los grupos la respuesta es no, esto te pone en tensión y con la idea de revisar nuestro proceder. Con el paso del tiempo, la acumulación de experiencias nos permite ir corrigiendo los errores cometidos y apuntalando los aciertos realizados en beneficio de los alumnos.

Cabe mencionar que la idea que tenemos en principio de cómo atender a nuestros alumnos deriva de la imagen que tenemos de alguno(s) de los profesores que tuvimos en nuestra preparación y que no tiene nada que ver con nuestra identidad profesional, la cual vamos construyendo con el tiempo por lo que, cada día, antes de explicar un tema, necesito preguntarme qué sentido tiene el que yo me ponga ante un grupo de alumnos para hablar de esos contenidos, qué les voy a aportar, qué espero conseguir. Y luego, cómo enganchar lo que ellos saben, lo que han vivido, lo que les puede preocupar, con los nuevos contenidos que voy a introducir. Por último me lanzo un reto: me tengo que divertir explicándolo, y esto es imposible si cada año repito la explicación del tema como una salmodia, con la misma gracia en el mismo sitio y los mismos ejemplos.

"Los saberes de mis estudiantes"

De los comentarios hechos con los alumnos acerca del uso de internet se puede concluir que una clasificación de uso puede quedar de la siguiente manera:
  • Comunicación entre ellos vía correo electrónico y redes sociales.
  • Busqueda de información para resolver tareas escolares.
  • Entretenimiento (descarga de : música, videos, juegos, etc.).
  • Noticias: del país, mundiales y tecnológicas.
  • Mercado libre.

¿Qué podemos hacer para aprovechar esos saberes en el aula?

Que la solución de tareas se de mediante un trabajo colaborativo, intercambiando información y puntos de vista de la actividad propuesta, que les permita determinar los contenidos previo análisis y que no se vuelva una actividad donde simplemente se copia la información de alguna pagina de la web que en muchos casos no tiene nada que ver con lo solicitado.

¿Quién van a enseñar a quién y que se enseñará? y ¿Donde lo harán?

El aprendizaje será mutuo ya que ambas partes tienen que enseñar, ¿que enseñarán?. El profesor aprovechando su experiencia podra recuperar lo que los estudiantes hayan generado como aprendizaje, haciendo énfasis sobre aquel contenido que haya obtenido de páginas serias que le den un tratamiento "cientifico" a los temas para trabajar las competencias disciplinares (propias de la asignatura, sin olvidar el desarrollo de las competencias genericas que apliquen de forma más directa y natural como : el trabajo colaborativo, trabajo autónomo, pensamiento critico, habilidades de la comunicación, etc.).

En donde se realizarán estos aprendizajes, en espacios múltiples, en donde se encuentre el alumno: casa, biblioteca, café internet, salón de clases, laboratorio, taller; en el que se realicen las actividades académicas programadas acorde a la modalidad educativa y al programa de formación que se encuentre cursando.